10.000 valencianos tienen prohibido entrar en casinos y bingos por su adicción al juego

Las terapias con las diferentes asociaciones de ex jugadores son un buen método para abandonar los cartones, las fichas o las cartas. Pero existe una fórmula mucho más efectiva y complementaria, que consiste en que uno mismo se prohíba la entrada a los establecimientos de juego.

Se trata de una posibilidad que existe desde 1977 y que actualmente tiene registrados a más de 10.000 valencianos, repartidos entre bingos y casinos, cifra acumulada desde que la Generalitat asumió estas competencias en 1985.

De esta forma, cuando un ex jugador siente la tentación por volver a apostar y acude a uno de estos locales, en la base de datos del ordenador su nombre aparece en la lista de prohibidos. Acceso denegado. Menos dinero que deja de salir de la cuenta bancaria.

El listado que gestiona la Conselleria de Economía, encargada de elaborar la memoria anual del juego, divide las exclusiones entre bingos y casinos. El acumulado a fecha del pasado 31 de diciembre de 2006 era de 6.068 para bingos y 4.500 para casinos.

A la cifra anterior, hay que sumar que durante el pasado año se produjeron en el citado listado 323 nuevas altas en bingos y casi la misma cifra en los casinos. No obstante, aunque la mayoría de las peticiones parten de la parte interesada, es decir, el jugador, también se da el caso de que es la sala quien prohíbe el acceso a la persona.

Esto se puede producir siempre que las empresas titulares de un salón de juegos consideren la exclusión una medida a adoptar ‘por razones fundadas’. En estos casos, la prohibición únicamente afecta al local que ha formulado la petición, ‘salvo que las circunstancias aconsejen extender la medida’.

Este listado sólo tiene validez para los establecimientos de la Comunitat Valenciana. No obstante, se puede ampliar la prohibición al resto de España para evitar viajes a otras provincias motivados por las ansias de apostar.

La solicitud para reclamar la prohibición de acceso se puede pedir durante todo el año y el trámite es gratuito. El listado se actualiza mensualmente y se remite a todos los bingos y casinos. De tal forma que la solicitud se hace efectiva en el plazo de un mes aproximadamente.

En un momento de crisis, los ludópatas pueden recurrir a un consejo para evitar situarse frente al azar de una máquina tragaperras, un cartón de bingo o una ficha del casino. La diferencia entre el número de prohibiciones a bingos y casinos es lógica, ya que existen muchos más locales del primer tipo que del segundo asentados en la región. Además, el único local de estas características en la provincia de Valencia se encuentra alejado del núcleo urbano, lo que obliga a desplazarse, la mayoría de las veces en vehículo particular.

Vicente Azcona, presidente de la Asociación Autonómica Valenciana de Empresarios de Juegos Legalizados (Ejuva), apoya de manera rotunda la existencia de estos listados. ‘Nosotros preferimos que exista esta posibilidad. No nos interesa cualquier persona que tenga un problema con el juego. Ni es bueno para el propio jugador ni para la publicidad que hace a las salas’. Además, la rentabilidad de un jugador para uno de esto locales es mínima, según recordó el presidente de la entidad.

Además de que sea el propio interesado -o incluso sus familiares más allegados los que puedan prohibir el acceso- ‘también la sala puede tomar esta determinación’. En estos casos, ‘como nosotros somos meros organizadores de un juego que se desarrolla en el local’, se puede prohibir el acceso por entrar en estado de embriaguez, mostrar síntomas de violencia… En definitiva, ‘las mismas razones por las que no entraría en cualquier otro local’, resume.

La memoria del juego de 2006 -la última disponible ya que ahora se prepara la de 2007- revela que la cantidad de dinero jugada por los asistentes a los casinos disminuyó. Pese a todo la cifra apostada ascendió a 197 millones de euros en 2006.

No obstante, se produjo un incremento del número de jugadores hasta alcanzar los 427.000 apostantes en toda la Comunitat, lo que supone algo más de un 2 por ciento. El juego preferido o al menos el que mayor cantidad apostada recoge sigue siendo la ruleta americana, según recoge el informe. Por contra, este incremento contrasta con un descenso notable en el resto de modalidades como la ruleta francesa o el black jack.

Otra de las singularidades que muestra el informe es que al igual que se han reducido los ingresos por entradas también ha sucedido lo mismo con las propinas que reciben los crupieres, de donde se deduce que el público que acude a las instalaciones goza de menor poder adquisitivo.

Respecto a los bingos, el informe indica que se ha producido un ligero incremento en la venta de cartones, lo que rompe la tendencia negativa iniciada en 2004. Para Azcona esto sólo es un paréntesis, que se debió a una reducción mínima de un 2 por ciento de los impuestos y prevén que 2008 ‘sea un año plano’ porque no se han producido nuevas rebajas fiscales. El horizonte se observa con signo positivo para 2009, para cuando ya se están negociando mejoras tributarias para el sector.

Y es que este es, según la asociación, uno de los grandes problemas del sector. ‘Los casinos devuelven más a un jugador por cantidad apostada que los bingos, pero simplemente es por un problema tributario’. Desde la asociación lo que se persigue es precisamente esto, ‘lograr devolver más dinero en premios’ como forma de atraer también más clientes.

Ejuva reclama que el mismo control que existe para bingos y casinos se aplique en otro tipo de locales de juegos, como por ejemplo, las máquinas que se encuentran en los bares o las apuestas por internet. ‘Se trata de una competencia desleal, ya que las páginas de internet no pagan impuestos. La mayoría tienen su domicilio fiscal en paraísos fiscales’.

Deja un comentario